Beneficios de la formación en empresa

La formación continua en las empresas dota a los trabajadores de capacidades actualizadas que les benefician a la hora de realizar su trabajo, facilitándoles la labor de superar cualquier tipo de reto que se les anteponga. Sin embargo, la falta de presupuesto y el desconocimiento son los principales inconvenientes para que las empresas inviertan en actualizar los conocimientos de sus empleados.

El actual sistema de contribución empresarial da la posibilidad a las empresas de disfrutar de formaciones subvencionadas por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE). A pesar de las ventajas y beneficios que conlleva la formación a empresas, la realidad es muy diferente. Y es que, en 2017, tan sólo el 21,2% del total de organizaciones usaron los créditos FUNDAE para la formación de sus empleados. El principal motivo es el desconocimiento sobre qué es la formación bonificada y cómo se puede acceder a ella. Además esto se enfatiza en las empresas más pequeñas, las de 1 a 9 trabajadores, de las cuales tan sólo un 16,8% hacen uso de este servicio. En el otro lado, en el de las grandes empresas (con más de 250 trabajadores), el panorama es muy diferente pues el 92% de ellas sí participaron en estos cursos formativos.

Nos gustaría aportar claridad al tema con la mera intención de que puedas aprovechar cualquier ventaja que proporciona el actual sistema de formación en empresa.
Los cursos son acciones formativas que dan lugar a ser bonificados por la Formación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE) como contrapartida a las aportaciones periódicas a la Seguridad Social de la empresa. El crédito para la realización de cursos variará en función de tus aportaciones como empresa y podrás calcularlo en la calculadora de la web de FUNDAE. Para que te hagas una idea previa, sólo por tener un trabajador en activo, podrás disfrutar de 420€ en formación. Por lo tanto, en muchas ocasiones, podrás formar a tus trabajadores a coste cero.

Muchas empresas se encuentran reacias a la formación de sus empleados por el gasto de tiempo que suponen esas acciones. Además, consideran que las formación no supone rentabilidades inmediatas por lo que se oponen a estas actuaciones. Sin embargo, la formación en empresa tiene grandes beneficios.

La formación es un proceso que favorece al capital humano y ayuda a fusionar los objetivos de las empresa y los trabajadores. Cuando los empleados perciben el interés de la empresa por la continua formación para su crecimiento profesional, éstos comienzan a involucrarse más con la organización y llegan a percibir los objetivos de la misma como propios. Además, la realización de sesiones formativas amplía el abanico profesional de los trabajadores, capacitándolos para resolver mejor los retos. Además, determinados profesionales del sector aseguran que la formación en empresa mejora la imagen propia que tienen los trabajadores de sí mismos y que permite reducir el estrés laboral al disponer de conocimientos más amplios.

El aumento del abanico profesional que da la formación mejora a su vez el sentimiento de independencia con respecto a la empresa. Muchas organizaciones conciben de manera positiva que sus empleados tengan proyectos profesionales propios y sin vinculación necesaria a una compañía. Llegar a las soluciones a través del esfuerzo propio es una experiencia que fortalece la mortal individual y colectiva.

La formaciones de empresa están diseñadas para aumentar la productividad. Las acciones formativas deben estar dirigidas a problemas concretos de las organizaciones con el fin de que aumente la productividad de la misma. Satisfacer esas necesidades organizativas de determinadas habilidades hace que disminuya el estrés laboral de los empleados y les dota de mayor capacitación para la resolución de los problemas cotidianos.